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Los avances tecnológicos y la próxima entrada de la red 5G en el mundo entero, está revolucionando desde las fábricas de producción, el funcionamiento de las ciudades y hasta el sector de la medicina. Ahora también se plantea la evolución el sector agrícola.

El Smart Farming es un término que se empieza a utilizar para denominar a todas aquellas granjas o invernaderos que empiezan a incluir tecnologías como el cloud computing o el internet de las cosas para mejorar sus procesos de cultivo.

Cada vez es más común encontrar cultivos que se encuentren monitoreados por sensores que miden la humedad del suelo, el nivel de nutrientes de la tierra y la cantidad de fertilizante, todo con el fin de tener mejores cultivos y optimizar la cosecha.

 

 

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Toda la información recopilada por dichos sensores es almacenada en un data center que permite ver a los agricultores en tiempo real la información de la cosecha, lo que permite controlar el riego y la inyección de fertilizante.

El uso de los sensores en el ámbito agrícola no solo ayuda al monitoreo de los cultivos, sino que sirve para optimizar todos los eslabones de la cadena; desde el sembrado, la cosecha y hasta el proceso logístico hasta que llega al cliente final.

Además, para agilizar aún más los trabajos del campo se están realizando pruebas con drones equipados con sensores MEMS, los cuales cuentan con el objetivo de vigilar los campos, monitoreando que los cultivos se encuentren en buenas condiciones y de esta forma también controlar la plagas que puedan aparecer para controlarlas en un menor tiempo.

La agricultura está dando un gran paso con el fin de hacer más eficiente uno de los sectores económicos más antiguos, introduciendo sistemas digitales de última generación que lleven a un mejor manejo de materias primas y cosechas mejor aprovechadas.