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A pesar de que se habla mucho de la industria 4.0 y de las ventajas que esta tiene en cuanto a proceso, seguridad, reducción de costos y tiempo, la verdad es que en los países de América Latina este tipo de industrias se encuentran estancadas.

¿La razón del estancamiento? El rezago en conectividad y automatizaciones en la región, así como la nula inversión en innovación y la poca interacción de los actores en la cadena, son factores que han impedido que diversos sectores, como el agrícola, puedan unirse a la evolución industrial que han tenido empresas en Europa o Asia.

La falta de inversión en infraestructura, de equipo y tecnología también son factores que han mermado el avance para la introducción de las herramientas necesarias para la industria 4.0, como lo es el Internet de las cosas, el cloud computing o la automatización de proceso.

 

 

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El actual panorama global que nos está dejando la pandemia, ha puesto a prueba a la industria y ha corroborado la importancia de la inversión en infraestructura e innovación tecnológica para hacer frente a situaciones similares que se puedan presentar en el futuro.

A partir de ahora, nos enfrentaremos a una nueva normalidad, entre la cual destaca un mayor uso de medios digitales y tecnológicos. En el caso de la industria, la inclusión de nuevas herramientas digitales llevará consigo un aumento de productividad, mejorando procesos, ajustando tiempos y calidad, incluso a distancia.

Además, en el apartado de la comunicación, se ha visto en esta pandemia que las herramientas de telecomunicaciones y de data en la nube pueden mejorar el trabajo en equipo además de conocer en tiempo real lo que se está realizando, llevando así un mejor control de datos.

América Latina tiene un mucho trabajo por delante pero ya ha comprobado la valía que tiene el invertir en mejorar la infraestructura de telecomunicaciones con el fin de ofrecer a las empresas de la región la oportunidad de evolucionar y responder a los cambios que se vienen.