En el blog pasado hablamos de lo que es una fábrica inteligente y los elementos que se necesitan para que ésta pueda ser considerada Smart, como lo son los sensores, un sistema de nube o contar con una red inalámbrica. En esta ocasión nos centraremos en los sensores, esos pequeños elementos responsables de generar los datos en el proceso de producción.

Los sensores inteligentes han logrado el intercambio de datos entre diferentes puntos del proceso de producción, lo que ha permitido que se tenga una mejor toma de decisiones para optimizar tiempos y costos, así como la detección de fallas en el proceso o desgaste de las máquinas.

Además, la inclusión de estos elementos hacen “inteligentes” a las máquinas, lo que contribuye a la capacidad de clasificación y a la interpretación de la data que se genera en la cadena de producción de las fábricas, lo ayuda a separar la información que sea más relevante para una  toma de decisión que permita mejorar los resultados de la empresa.

 

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El uso de sensores en las fábricas inteligentes ayudan a obtener, analizar y detectar información en cada etapa de producción. Con ellos se puede tener una automatización flexible, un control de calidad detallado, controles de seguridad y un rastreo y localización del producto en todo momento dentro de la fábrica.

Pareciera que la inclusión de sensores es algo que viene con la nueva transformación digital pero la verdad es que desde los 50´s los fabricantes de tecnología, como Fibrain entre otras, han ido desarrollando este tipo de sensores para poder mejorar la producción y poder cumplir con la demanda de los usuarios.