¿Te has preguntado qué tiene que ver internet con cambio climático? Quizás nunca habías pensado que estos conceptos podían tener alguna relación y creías que el calentamiento global sólo influía sobre los osos polares y los huracanes, pero no es así; el derretimiento de los polos afecta también a las redes de internet, aunque difícilmente pueda notarse.

Pero, ¿cómo es que esto sucede? Lo que pasa es que mucha de la infraestructura de redes de internet se encuentra enterrada en zonas costeras con altísima densidad de población que tienen el riesgo de ser inundadas. ¿Pensabas que internet se transmitía sólo por el aire? La respuesta es no, gran parte de lo que le da vida está debajo de la tierra, a varios metros de profundidad.

La fecha para que esta situación empezara a afectarnos se veía my lejana y por eso nadie hablaba de ello, se creía que tendríamos medio siglo para actuar y protegernos, pero un nuevo estudio conjunto de las universidades de Wisconsin-Madison y de Oregon, en Estados Unidos, ha planteado que este problema se nos adelantará y que sus estragos comenzarán a manifestarse apenas en 15 años.

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Dicho estudió concluyó que diversas inundaciónes afectarán cientos de metros de fibra óptica enterrados, así como centros de datos, intercambios de tráfico y puntos de terminación; elementos importantísimos para la estructura de la red informática global. Además, se prevee que entre las ciudades más afectadas se encuentran Nueva York, Miami y Seattle; puntos clave para las finanzas y la tecnología.

Una muestra de lo que podría suceder ya se vivió en Nueva Orléans cuando el huracán Katrina en 2005 colapsó las telecomunicaciones de la ciudad, y según el estudio no tendría que suceder una catástrofe natural para que los sistemas queden expuestos, tan sólo un ligero incremento en el nivel del mar podría afectarlo.

Aunque la investigación se realizó para ciudades estadounidenses, la problemática del calentamiento global afecta de esta forma a muchísimos otros puntos globalmente, como ejemplos podemos mencionar a las ciudades de Hong Kong, Shenzhen, Barcelona, Río de Janeiro, entre otras.

A pesar de que la mayoría de la infraestructura de fibra óptica es resistente al agua, esto no significa que sea impermeable o que esté completamente protegida. Lo primero que puede hacerse sería dar mantenimiento preventivo a los cables para que sean más resistentes, pero según las conclusiones del estudio, esto no será suficiente para el largo plazo.